Unidos Con Propósito: ÚNETE y ALO Dan Esperanza a los Trabajadores Agrícolas de Oregon
Cuando Kathy Keesee y Dagoberto Morales se conocieron hace 35 años, ninguno de los dos pudo haberse imaginado que la pasión que compartían por ayudar a los demás se convertiría en una relación para toda la vida al servicio de la comunidad a través de ÚNETE. Desde sus humildes comienzos hasta convertirse en una organización comunitaria próspera, la historia de ÚNETE, Centro de Defensa para Campesinos e Inmigrantes, no solo se trata acerca del trabajo que realizan diariamente, sino también de las relaciones, amistades y la misión compartida que ha estado en el corazón de la organización desde el principio.
Establecida en 1996 por Kathy y Dagoberto, ÚNETE comenzó como una pequeña organización dirigida por voluntarios, dedicada a defender los derechos y salarios de los trabajadores agrícolas de Oregon. Ambos vieron las luchas que enfrentaban las personas en el campo y las condiciones laborales en las que trabajaban. “Nuestra comunidad necesitaba una voz, alguien que pudiera levantarse y defender sus derechos, y hacer rendir cuentas a los empleadores”, expresó Kathy, Coordinadora de Programas. Con el tiempo,

ÚNETE fue estableciendo relaciones con agencias de gobierno para garantizar que los empleadores cumplieran sus compromisos con los trabajadores.
La pasión de Kathy por la defensa de derechos es algo profundamente personal. Su abuelo emigró de Japón a Hawái en donde ayudaba a los trabajadores del campo en Hilo a leer y a escribir cartas a sus familias en Japón. “Esa fue mi inspiración. Siento que ayudar a la gente está en mi sangre”, Kathy expresó.
Por su parte, la pasión de Dagoberto proviene de sus propias experiencias. Cuando emigró de México a los 20 años, empezó a trabajar en los campos agrícolas bajo duras condiciones y enfrentando la deportación en varias ocasiones. “Viví en carne propia las luchas de los trabajadores agrícolas: las malas condiciones de trabajo, la falta de vivienda y necesidades básicas. La constante preocupación de ser deportado”, recuerda Dagoberto. Aunque nunca se imaginó a sí mismo como líder, Dagoberto siempre sintió una profunda responsabilidad de ayudar cuando la comunidad agrícola más lo necesitaba.
A pesar de sus orígenes distintos, Kathy y Dagoberto siempre han compartido un profundo compromiso por devolverle a la comunidad. “Cuando conocí a Dagoberto, pude ver lo mucho que él entendía las luchas de las personas a las que tratábamos de ayudar”, dice Kathy.
En 2020, cuando llegó la pandemia, ÚNETE se enfrentó a nuevos desafíos. La necesidad de la comunidad aumentó y tuvieron que adaptarse rápidamente. Kathy y Dagoberto decidieron dejar sus trabajos a tiempo completo para dedicar todo su esfuerzo a ayudar a la comunidad. “La gente estaba perdiendo sus empleos, no tenían comida y no sabían a dónde ir. Teníamos que ser el lugar al que podían acudir”, dice Kathy. Inmediatamente comenzaron una campaña de recaudación de fondos para proporcionar frijoles, arroz y otros productos esenciales a las familias necesitadas y empezaron a trabajar con ALO para proporcionarles asistencia financiera. “Recuerdo que recibí una llamada de una señora preguntando si teníamos frijoles. Dijo que no tenía comida para sus hijos. Ese momento me golpeó profundamente. Hicimos todo lo que pudimos para ayudar”, recuerda Dagoberto.
La visión motivadora que Kathy y Dagoberto comparten, ha convertido a ÚNETE en un pilar fundamental para la comunidad inmigrante agrícola y ha dejado un impacto duradero en la comunidad latina. Sus programas se han expandido para incluir una despensa de alimentos, asistencia para el alquiler, navegación de atención médica y servicios sociales, defensa y educación comunitaria, clases de inglés y computación, y mucho más.
Uno de los problemas más urgentes que enfrentan los trabajadores agrícolas en el Condado de Jackson es la crisis climática. Cada año, el humo de los incendios forestales, el calor extremo del verano y el frío intenso en invierno ponen en peligro la seguridad de los trabajadores agrícolas, a menudo viéndose obligados a elegir entre su salud y su salario.
Para resolver estos problemas, ÚNETE se asoció con ALO para lanzar el Fondo de Cambio Climático (siglas en inglés, CCF) que proporciona asistencia financiera a las familias de trabajadores agrícolas que tienen dificultad para llegar a fin de mes debido a los drásticos cambios de clima. “Los bajos salarios que reciben los trabajadores agrícolas los obligan a arriesgar sus vidas. No pueden darse el lujo de perder un día de trabajo y CCF ha hecho una gran diferencia, ayudando a estas familias a pagar sus cuentas durante esos meses difíciles”, comparte Kathy.
“A lo largo de los años, nuestra colaboración con ALO ha tenido un impacto enorme, especialmente cuando nuestra comunidad latina inmigrante más lo necesita”, comenta Kathy. Gracias a los programas de ALO, como CCF, ÚNETE ha podido ampliar su alcance, abordando problemas específicos que enfrentan los trabajadores agrícolas latinos, inmigrantes e indígenas, quienes arriesgan todo para alimentar a nuestras comunidades. Al poner sus necesidades en primer plano, estamos reconociendo sus contribuciones y garantizando que ellos y sus familias no solo sobrevivan, sino que realmente prosperen.
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